En un enclave donde el tiempo ha dejado su huella con elegancia, Casa Melgarejo se alza entre la iglesia, el palacio y el convento, formando parte de un conjunto monumental de identidad asombrosa. Su restauración no es solo un acto de conservación, sino una reinterpretación respetuosa que mantiene viva la esencia de esta antigua bodega, conectándola visual y emocionalmente con su entorno.
El interiorismo de Casa Melgarejo parte de la autenticidad de sus materiales originales. La cal de sus muros, las maderas nobles y las cerámicas desgastadas por el tiempo conviven con elementos contemporáneos que dialogan sin imponerse, creando una atmósfera equilibrada y llena de matices. La bodega privada, concebida como un refugio para la memoria y el vino, mantiene el espíritu del pasado, mientras que la vivienda se abre a la luz y al paisaje, fusionando tradición y modernidad con naturalidad.
Casa Melgarejo no es solo una restauración, es la continuación de una historia. Un espacio que respira el pasado, abraza el presente y se proyecta con sensibilidad hacia el